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"...Incontables son los pergaminos y libros que abarrotan entre
polvo y telarañas los estantes preñados con los frutos de mi
investigación. Incontables son los mitos con letras en ellos atrapados,
como incontables son también los héroes y villanos que en sus páginas
viven para siempre sus correrías y hazañas. Aunque por extraño que os
pueda parecer, de tantos, sólo uno es mi favorito. Un miembro de
vuestra raza, cosa que en cierto modo, nunca dejó de admirarme. Tan
conocida es mi antipatía por los vuestros como la aversión del ratón
por el gato... Pero no voy a caer ahora en insustanciales divagaciones
al respecto. Lo importante es que era humano mi preferido, pero un
humano de los del principio, que inmerso en un mundo donde la magia era
ciencia y el valor lo que medía a los hombres, acabó brillando como
una estrella en un cielo de tinieblas. Sí,...un héroe que, por los
caprichosos pliegues del destino, tuve el privilegio de conocer y
considerar mi amigo..."
Fragmento de "La balada de la loba".
© Ferran Xalabarder.
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